Los ladrones by Natalia Doñate

“Malditos truhanes” repetía entre dientes. Ya no tenían siquiera la decencia de esconderse en la noche, de acechar entre las sombras. Tocaban timbre en una casa decente a plena luz del día, con esa sonrisa de autosuficiencia propia de su condición. Pero éstos últimos se merecían el infierno. Habían tenido el tupé de traer consigo…