EL ERROR by Fran Arge

Cada día se levantaba temprano para ver la salida del sol. Para Silvia, era su momento. Le gustaba la fragancia a húmedo que desprendían los árboles del patio y, estirar el brazo para acariciar con la punta de los dedos los primeros rayos del sol que llegaban a la ventana. Luego, se dejaba llevar. Volvía a su infancia, al refugio del hogar junto a sus padres, que le otorgaban la confianza de una heroína. A las mañanas de olor a pan tostado donde su única preocupación era su disconformidad porque no le gustaba la mermelada de fresa. El primer y efímero amor con el chico nuevo de clase. Su primer trabajo que le permitía salir de fiesta. Aquellos ojos marrones que la cautivaron y levantaron pasiones. Su hijo apoyado en su pecho. Las noches en familia con su esposo e hijo. Paseos de verano y la caricia del frio de invierno cogidos de la mano.  De repente, un ronquido agudo la devolvió a la realidad. Observó a su compañera de celda y a las rejas de la ventana que le recordaban el error que cometió por querer aspirar más. Cuando ya tenía lo suficiente.

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