Poetas chilenas: Eli Neira

Nace en Santiago de Chile en 1973. Se ha dedicado a la escritura, la performance, la producción y la crítica. Ha publicado los libros “Abyecta” (2003) “El soliloquio de la reyna” (2004) “La flor” (2014) “Hocicona” (2017). Su escritura se ha desarrollado a través de su producción artística multifacética, buceando por las posibilidades y las herramientas que pueda dar el sendero mientras se recorre: La sexualidad enrabiada, los propósitos artísticos, y cierto malditismo. Eli es nuestra poeta chilena de esta semana. 

Soy la más delicada de las prostitutas
Como un lirio soy
precario beso perfumado en medio
del paisaje
olisqueando el aire con labios de terciopelo
labios como sábanas nupciales
de seda concubina
ofrenda de sexo abierto

Tómame
mientras dure el dorado momento
la primavera siempre es ligera
Recuerda que muy pronto
nada quedará de esta fiesta de mediodía 
Me sacaré y encogeré
Me convertiré en una enana de circo
y tú
un obeso animal domesticado

Abyecta
Me he acostado con tu padre, tu hermano y tu
hijo, por no nombrar a tu tío y a todos tus amigos.
Con tu abuelo fue imposible y tu madre se salvó
por vinagreta.
No puedo dejar de nombrar a los vecinos,
los cabros del bosque,
los de los flipper,
los volados de las plazas y de las esquinas;
el lechero, cartero, repartidor del diario, gásfiter,
electricista, zapatero, jardinero y la casi totalidad
de trabajadores de servicio a domicilio que han 
tenido la fortuna de pasar por mi casa y la tuya. 
Y es que tengo un apetito descomunal y no perdono
erección. 
Soy una adicta, dicen…
siempre, 
pero es que invariablemente siempre, 
quiero.
Además no discrimino. 
El tamaño no me importa;
ni el grosor de la billeteras, tampoco el color
de la piel,
si tiene auto o bicicleta
si usa tarjeta dorada o está en DICOM, si tiene
casa propia o mediagua;
mucho menos si me ama o no me ama,
si me respeta o si me quiere para el puro hueveo,
si es machito, de pelo en pecho, o mariquita, tonto
o inteligente, necio o sabio, ladrón o policía,
lento o rápido, cuerdo … sicótico… 
Juro, 
que a la hora de los q’iubo nada de eso me importa.

Y aunque condón o uso, (la iglesia lo prohíbe)
venéreas parece que no tengo, parece… 
Excepto un herpes travieso que me tapiza la 
boca de llagas cada cierto tiempo.
a veces orino de pie, me excita,
o lo hago en piscinas y duchas públicas,
usualmente veo porno y me masturbo como
una demente el día entero.

Otra cosita es que soy comunista y última de rota, 
voté por Gadys y no me depilo
no cocino ni un huevo frito y me gusta opinar en 
conversaciones de hombres.
Te advierto… que detesto el sexo anal,
pero si me tratas con dulzura
terminaré comiendo de tu mano y 
lamiendo la suela de tus zapatos.

Te aviso,
que soy ágil con las cuchillas,
tengo buena puntería y reflejos en óptimo estado, 
y que, a pesar de estas y otras destrezas
y que, ostento en las manos, dedos y lengua…
especialmente, 
según me han contado,
en las discos me va bastante mal.
Y me pasa últimamente que 
nadie se me acerca y me siento sospechosamente 
repugnante como pescado de feria que no se vendió.
Y la verdad es que ya no tengo quince años 
como para ir a esos lugares, llenos de púberes en 
plena floración. Niñitas lindas de senos como dos
tazas de leche y coñito con olor a nata.
Otro problemita que no te podría callar
es que producto de 
un dilatado alcoholismo que me ha tenido 
desde hace años
azotando la cabeza contra las barras de los bares 
más cochinos de esta ciudad, 
padezco de ciertos trastornos… gástricos,
de variada gravedad y abyección,
como por ejemplo, la acumulación de gases intestinales,
que a veces
generalmente en público
pugnan por salir de su prisión.

Te advierto 
que estoy muy sola,
que esta soledad me duele en exceso mucho
y que ante el menor indicio de abandono, real o 
imaginario, sería capaz de perseguirte a ti y a tu
familia por todo el país, 
convertirme en tu sombra y luego en tu peor
pesadilla
para terminar asesinándote y
exhibiendo tus genitales en la plaza pública,
contenidos en tu boca.

Y es que además de puta, soy loca, floja,
sucia, tonta, terca, ignorante, sorda, bruta,
torpe, coja y mala.


Telegrama
Mi amor 
malas noticias
choque el auto
quemé la casa
ahorqué a los niños
degollé al gato 
me comí al perro 
vendí tus cosas
y 
hui 
con tu hermana
El pene tiene pena
A veces,
El pene se apena 
Y cuando eso sucede,
Asoma cabizbajo por encima de la ropa,
Su cabeza humedecida 
de tanta tristeza

Entonces
no valen la pena 
Los ruegos inútiles
de su amiga lengua 
que no para de alentarlo
para que continúe su vida,
¡Vamos pene, no te apenes,
levántate de una vez y camina!
Le dice ella entre lengüetazos de ánimo.
Pero cuando el pene tiene pena,
nada de eso vale la pena. 

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