Conversación con el maestro by Darío Ossandón

Entré a trabajar hace unas semanas. Voy de colegio en colegio contando todo lo que haya en el lugar: Sillas, mesas, pizarrones, profesores olvidados con los años. Hoy, por casualidades varias, terminé en el liceo que está frente a mi casa. Un liceo industrial el cual tiene mucha maquinaria que desconozco por lo que voy acompañado de un caballero quien me ayuda con aquello que no puedo reconocer o no tengo registrado en algún lugar de mi mente. Don Moisés, muy agradable, algo falto de carácter, un poco tartamudo, pero simpático.  Hoy me contó una historia. 

Cuento esto porque salió a flote, de la nada, no hubo motivo por el que ese amable señor me hubiese relatado esa anécdota. Tengo una teoría, debido a  su carácter timorato le sirve para romper el hielo con cualquiera, de lo contrario, no me lo explico. 

–  Una vez llevé a una polola que tuve al cine. 

– ¿Si?

– Fuimos a ver una película donde salía John Travolta bailando.

– Cuando podía bailar.

– Sí po, ahora está guatón y pelao. La cosa es que en esa época las películas que daban en el teatro eran rotativas ¿me entiende? daban como tres películas de corrío todo el día ¿me entiende? Entonces llevé a esta polola a ver al John  Travolta pero antes de esa estaban dando el Exorcista. 

– Buena película.

– Buena, pero para esos tiempos era terrible, un miedo que le daba a uno. La cosa es que no sabíamos que estaban dando el exorcista antes y llegamos como media hora antes cuando estaba todo el terror en su punto. 

– Me imagino. 

– Se cagó. 

-¿Qué?

– Mi polola. 

No recuerdo el nombre de la mujer pero era tan común que para este caso no es problema el llamarla “Juanita”. Era la novia de Don Moises quien ya me tenía agachado de la risa. 

– Se agarraba de mi brazo, trataba de meterse en mi chaqueta, apretaba fuerte; ya me estaba doliendo ya. 

– ¿ En serio?

– Si, en todas esas parte cuando la niña se levanta de la cama y gira la cabeza así “crack” la Juanita me decía “tan raro que habla la niña” cuando hablaba como con la voz ronca, cuando tenía la voz endemoniada. La cosa es que después terminó El Exorcista y la acompañé al baño y ya llevaba un rato, la otras personas ya habían salido del baño, la película de John Travolta ya había empezado y la Juanita na que sale. Yo me dije “‘¿Le habrá pasado algo dentro?” y no podía entrar, si era el baño de mujeres. De repente sale, así…

Don Moisés hizo un gesto al caminar, como si fuese un perro castigado. El dijo que caminaba como si algo le molestara. Yo creo que la mujer estaba poseída por la vergüenza. 

Por mi parte había dejado el inventario de lado. Don Moises continuó:

– Yo le pregunté que le había pasado, que ya había empezado la película de John Travolta.

– ¿Fiebre de Sábado por la noche?

– ¡Esa! La cosa es que la Juana me contesta “Me cagué los calzones, tuve que tirarlos por la taza, por eso me demoré tanto” Yo la miré y le dije “Si quieres te voy a dejar a la casa” Me dijo “Estai loco, vamos a ver la película de John Travolta. A eso vinimos”.

Cuando finalizamos nuestro ataque de risa tuve que hacerle una pregunta pertinente para el desenlace de la historia. 

– ¿Llegó a buen puerto con la Juanita? ¿Se casaron por lo menos? 

– ¡No! Después me puso el gorro con un vecino que vivía cerca de ella. 

– ¿Ve? ¿Por llevarla a verla el Exorcista? 

Don Moises me miró y finalizó su relato. 

– Eso debió ser.

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Karol dice:

    Jajajsjsjja la anécdota pa romper el hielo

    Le gusta a 2 personas

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