Los Tres Castaños by Lina Friz

«A 200 pesos el tarrito de pintura. Pero tiene que estar lleno de castañas, llenito, y de puras castañas buenas, las flacas no sirven.» «Ya, welita.» Un tac metálico tras otro, tac, tac, tac. «Listo, welita.» «Ya, mi chiquilla, lleno este tarro y nos vamos para la casa. Mañana volvemos a los tres castaños.» Ambas se miraron y comenzaron a caminar, mientras los erizos se abrían como flores, y de dentro un fruto destinado a nacer en el norte templado daba de comer a una familia entera al sur del mundo.

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