El laberinto by Daniel Castillo

Entró en el laberinto dispuesto a matar al monstruo: las leyendas conocidas hablaban de un ser despiadado, de afiladas garras y agudos colmillos. Algunos mas lo ponían en duda, lo describían como un ser de buenos sentimientos, que podía incluso inspirar compasión. Así que no se confió: afiló su espada, templó su arco, comprobó sus flechas; anduvo durante días por oscuros parajes y sorteó tenebrosos abismos Cuando por fin llegó al centro, se sorprendió al hallar, perdido entre el tupido follaje, la brillante superficie de un enorme espejo.

D.C. (2014)

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