Los estatutos del milagro by Juan Cortes

Relato de Antonia y Andrés.

Mientras Jaqueline y Camilo se imbuían cada vez más en su proyecto, con un lenguaje técnico cada vez más pesado. Antonia luego de tamborilear los dedos en la mesa se levanta de pronto y dice que irá a dar una vuelta en la playa. Andrés de inmediato pregunta si le puede acompañar. «Lo que pasa que esto de los proyectos a mí me huele a pega». ¡Vamos entonces!  le responde ella sonriendo. Jaqueline y Camilo estaban tan concentrados en lo suyo que apenas notaron cuando se marcharon.

Llegaron cerca de la Caleta San Pedro. Era un hermoso paraje entre playa y humedal, caminaron en silencio un buen rato y de la misma forma se sentaron en la arena.

Ella exclamó sin preámbulos. Hay una fuerte tensión sexual entre Camilo y Jaqueline. Es bastante evidente le respondió Andrés. No le pasa tan solo con ella lo he notado con otras personas y cada vez con más frecuencia. Pero eso no me importa tanto como la falta de esa tensión conmigo

Con los ojos llenos de lágrimas le pregunta a Andrés: ¿seguro me encuentras patética? No, más bien tristemente hermosa. Ella se sonrió. A ti parece no importarte le preguntó a Andrés. Claro que me importa, mucho, todo lo que le pase o deje de pasar a Jaqueline me importa, a veces demasiado.

Pero que me importe no quiere decir que lo desapruebe. Antonia se le quedó mirando.

Andrés continuó: El amor tiene todo esto. A veces nos tiene en el cielo otras veces en el infierno, a veces el corazón palpita de gozo, otras duele como si fuera a estallar.

Se quedaron mirando largamente en silencio. De pronto Antonia se desarmó en un profundo llanto en los brazos de Andrés, quien la sostuvo y lentamente la llevo a descansar en su muslo a modo de almohada. Nunca había llorado así con un desconocido, le dijo a Andrés. Que dejemos de ser desconocidos es lo más fácil, le respondió. Ella le miró y le dijo que le encontraba tierno e inteligente, Andrés no pudo evitar sonrojarse.

Luego fue Andrés el que se puso serio y le dijo a ella. ¿Tú sabes que es inevitable que terminen tirando cierto? Es probable que en este mismo momento lo estén haciendo.

Antonia continuó llorando en el muslo de Andrés mientras este le acariciaba el pelo. Mira cómo te tengo el pantalón todo mojado. ¡Qué vergüenza! Vamos no te preocupes, Sigamos caminando. No, respondió ella, quiero volver, dijo enjugándose las lágrimas y reponiendo la seguridad de su postura. Andrés pidió que le espera un poco. Se dirigió a la playa y volvió con sus manos mojadas. Y le dibujó una chacana en su frente.

Míranos le dijo Andrés. Los dos con los ojos rojos y yo con mi pantalón mojado aquí. Seguro dirán que fuimos nosotros los que estuvimos tirando. Y ambos rompieron en una gozosa carcajada. De pronto ella se incorporó. Gracias le dijo. André respondió un simple, de nada.

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