El crucero -01 by Carlos Moya

Presentamos a Carlos Moya, quien nos acompañará cinco miércoles con su relato “El Crucero” en MasticadoresSur -Los editores.

Le parecía que era un buque enorme, seguro que también al resto de los pasajeros, e intuía que incluso la tripulación debería estar asombrada, aunque jamás lo reconociera en público. Vista desde la cubierta, la eslora era inmensa y pese a la intensa luz que desprendían las incontables luminarias suspendidas del techo, distinguir el final de aquella inacabable superficie se le antojaba como algo imposible.

En algún lugar, deben permanecer ocultos los planos de la nave, en los cuales debe estar representado un pasillo largo, a través del cual se pueda llegar hasta la sala de máquinas y una escalera que permita descender hasta las bodegas.

Alejados de las orillas del océano que navegamos, a todos nos cabe una duda, si será que el barco se desliza de verdad o permanece varado, la mayoría de los días el sol surge tras los carteles que indican la popa y, transcurrida la jornada, se pude contemplar el ocaso caminado hacia la proa. Por tanto podría ser que navegáramos hacia occidente. Pudiera ser.

A menudo desde los altavoces surge una irreconocible voz, anuncia con tono impersonal: – Como medida de seguridad el capitán a dispuesto variar el rumbo hacia el norte, o hacia el sur, durante unas horas. Nunca vira la nave hacia el este, la cláusula sexta del contrato impide tomar ese rumbo sin originar airadas reclamaciones sobre compensaciones económicas, este crucero alcanzará las famosas y paradisíacas playas de la isla Ayaturia. Así se llama también el puerto en el cual hubiésemos debido atracar hace mucho tiempo.

¿Cuántos días llevamos sin hacer preguntas al respecto? Tampoco recuerdo haber escuchado comentarios sobre la duración del viaje. Me acuerdo, eso sí, de los momentos de la subida a bordo y el optimismo generalizado en las despedidas. ¿O será que lo hemos visto proyectado en un vídeo? En la acreditación que todos portamos siempre de manera obligatoria se puede leer:

– Prohibido terminantemente intercambiar la acreditación o permanecer sin esta identificación por los lugares comunes de la nave.

Al menos ellas pueden nadar hacia donde quieren. Incluso hacia la salida del Sol. Hay que memorizar esas letras: CFVM. También contiene una foto de carné, reciente, insistía el panfleto. En la cual aparezco feliz y sonriente. Lo más conveniente, señalaba a continuación. Debe ser un recorte de la que nos sacaron el primer día, junto a aquellas azafatas tan guapas. A esas no las he vuelto a ver por ningún lado. Igual será que atienden a los de la cubierta A, Jefes y Directivos. O a los de la B, contratados indefinidos con aportación complementaria subvencionada.

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. azurea20 dice:

    Que el viaje tenga un final feliz.

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